
Das Weisse Band, The White Ribbon, La Cinta Blanca, es el largometraje del director Michael Haneke que le compitió cabeza a cabeza al Secreto de sus ojos en la terna Mejor Película Extranjera para la última entrega de los premios de la Academia.
Sabido es que la estatuilla se la quedó Campanella pero la Cinta Blanca no se volvió a su Alemania natal con las manos vacías. Supo coronarse con el Globo de Oro a Mejor película de habla no inglesa, y a Mejor Película, Mejor director, Mejor Guión y Mejor Fotografía en los premios al cine europeo.
Comento este film porque considero que a pesar de no ganar los hechos premios Oscar, nos encontramos frente a una obra magnifica del séptimo arte. Conocí a Michael Haneke su director en su anterior film Caché, una co-producción franco-alemana.
La Cinta Blanca recrea una serie de inexplicables acontecimientos que perturban la tranquila vida de un pueblo protestante en el norte de Alemania en 1913, justo antes de la Primera Guerra Mundial. Así parece que nos encontramos con un argumento válido pero escaso y que la película no es más que una serie de eventos desafortunados. Pero Michael Haneke es un crítico, que siempre pone el punto sobre las i en cuestiones socio-políticas sobre todo las que conciernen a la república germana.
Una pelicula enteramente filmada en blanco y negro, con imágenes precisas y preciosas, una fotografía austera pero soberbia y una intencionalidad directiva marca registrada del director: Enfatizar en las miserias, perturbaciones y desequilibrios humanos, algo en lo que Haneke es experto. Y esta vez, se metió con los más jovenes.
Niños perturbados, de miradas pretenciosamente dulces pero venenosas, correctamente elegidos en un reparto que sorprende por sus actuaciones y sus expresiones.
Rabia, resentimientos, iras y delirios en una cinta en donde el monocromo acompaña los símbolos de este pueblo en el que nadie es lo que parece.
Aplaudo al Secreto de sus ojos por el Oscar pero estamos ante un film en conjunto superior. No haber ganado el Oscar no representa una perdida porque en personal opinión creo que el público norteamericano y su jurado no se caracterizan por la sensibilidad ante argumentos profundos y películas con una carga emocional y poética.
El Secreto de sus ojos es una muy buena película que tiene el plus de poder verse fácil y no pensar demasiado más allá de lo que vemos.
En conclusión, alquilar La Cinta Blanca, sentarse cómodo y disfrutar.
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