
Visceral, perturbadora, oscura, inquietante, violenta, dolorosa, pretenciosa, sexual, misógina, magnífica... Muchos más adjetivos le encuentro a una película que a quien la mire algo le descoloca.
Con una imagen cuidada hasta el extremo, el film del danés, en el que Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg interpretan a una pareja que desciende a los infiernos tras perder a su hijo, no se queda indiferente. Una dirección de fotografía exquisita, actuaciones turbias y logradas y mucha tensión.
Las guiños en algunos aspectos hacia El Resplandor del genial Stanley Kubrick no hacen mas que alimentar la tensión para alcanzar el clímax. Allá por el año 1980 él fue quien creó un personaje turbio abocado a la enajenación. En este caso, Lars Von Trier se basa en ese sufrimiento interior para crear otra abominación: El Anticristo.
L&M recomienda no perderse este film y mirarlo acompañado y con ganas de flashear.
muy fuerte.
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